Este artículo está adaptado de una sesión de preguntas y respuestas (Q&A) que realizamos con la educadora en diabetes, Betsy Rodriguez, durante un evento de ReliOn Community.
En un reciente evento de ReliOn Community, escuchamos una conversación que fue mucho más allá de lo clínico. La educadora en diabetes Betsy Rodríguez compartió no solo conocimientos prácticos, sino también una historia profundamente humana sobre lo que significa cuidarse, cambiar y vivir mejor con diabetes.
🎥 Mira el video completo de la conversación aquí.
Su mensaje fue claro: la salud no se transforma de la noche a la mañana, sino paso a paso, con intención y compasión.
Un “momento Ajá” que lo cambió todo
Para Betsy, el cambio no empezó con una dieta ni con un número en la balanza. Empezó con una toma de conciencia. Tras años dedicados a cuidar de su hija con diabetes tipo 1 y acompañar a su esposo durante un diagnóstico de cáncer, sus propias necesidades quedaron en segundo plano.
Un día, al verse en una fotografía, algo hizo clic:
“Betsy, es tiempo de que tú también te cuides.”
En ese momento, su movilidad era muy limitada y necesitaba ayuda para actividades cotidianas. Ese fue su “momento Ajá”: entender que no se trataba solo de peso o de glucosa, sino de recuperar salud, energía y libertad. Aunque reconoce que le hubiera gustado empezar antes, hoy afirma que estos han sido los años más productivos y felices de su vida.
Los hábitos no se rompen de golpe, se transforman
Uno de los mensajes más poderosos de Betsy es que los hábitos no son “buenos” o “malos”. Son respuestas aprendidas. Comer por estrés, cansancio o emociones es común, especialmente en una cultura donde muchas conexiones sociales giran en torno a la comida.
Por eso, Betsy promueve cambios pequeños y sostenibles. Pasó de una vida completamente sedentaria a empezar con caminatas de solo cinco minutos. Luego fueron diez, después veinte, hasta poder recorrer todo su vecindario.
“Cinco minutos cuentan,” recuerda.
Con la alimentación, el enfoque es el mismo: no buscar perfección, sino constancia. Priorizar proteína en cada comida, sumar vegetales, reducir poco a poco los carbohidratos y elegir alimentos lo más naturales posible. También destaca hábitos simples pero efectivos, como tomar agua antes de comer por impulso y crear rutinas de sueño más intencionales.
¿Cómo saber si la glucosa está bajo control?
Betsy explica que no existe un rango único que funcione para todas las personas con diabetes. Los objetivos deben definirse junto con el equipo de salud, teniendo en cuenta la edad, el estilo de vida, los años con el diagnóstico y otras condiciones médicas.
Aun así, hay señales claras de buen control: pasar la mayor parte del tiempo dentro del rango recomendado, tener energía más estable, menos sed, menos cansancio y menos visitas al baño. Estos avances suelen reflejarse en la prueba de A1C, que muestra el promedio de glucosa de los últimos meses.
Más allá de los números, Betsy invita a observar patrones y tendencias: cómo responde la glucosa a ciertos alimentos, al estrés, al ejercicio o al descanso. Llevar un registro —sin culpa ni juicio— ayuda a conocerse mejor y a tomar decisiones más informadas.
¿La diabetes tipo 2 siempre empeora?
Existe la creencia de que la diabetes tipo 2 inevitablemente progresa, pero Betsy aclara que esto no siempre es cierto. En casos de prediabetes, los cambios en el estilo de vida pueden prevenir o retrasar el diagnóstico: una alimentación balanceada, actividad física regular y una pérdida de peso moderada (entre 5 y 7%).
Incluso en personas con diabetes tipo 2, la condición puede mejorar de forma significativa. No se trata de comprar “productos para diabéticos”, sino de enfocarse en alimentos reales: frutas, verduras, proteínas magras, porciones adecuadas, menos ultraprocesados, mejor descanso, manejo del estrés e hidratación.
También desmonta un mito importante: no es la insulina la que causa complicaciones, sino la glucosa elevada de forma sostenida en el tiempo.
Una vida mejor empieza con quererse
Al reflexionar sobre qué significa vivir mejor, Betsy habló de algo fundamental: sanar la relación con uno mismo. Perdonarse, cerrar ciclos, dejar de pelear con el cuerpo, el peso o la diabetes. Aceptar la realidad y hacer lo mejor posible con los recursos que se tienen —como los árboles que dan el mejor fruto que pueden.
Hoy, a sus 70 años, Betsy habla de energía, fuerza, movilidad y orgullo personal. Su mensaje final es tan simple como poderoso: vivir bien con diabetes es posible.
